Sí, el café puede perder parte de su aroma y sabor con el paso del tiempo. Sin embargo, la velocidad con la que esto ocurre depende, en gran medida, de cómo se almacena y protege.
Si alguna vez has preparado una taza que ya no sabe igual que al principio, probablemente el café estuvo expuesto a factores que aceleran su deterioro.
¿Por qué sucede?
El café contiene cientos de compuestos aromáticos responsables de su sabor y fragancia. Una vez tostado y, especialmente, después de molerse, estos compuestos comienzan a cambiar al entrar en contacto con el ambiente.
Aunque este proceso es natural, una mala conservación puede hacer que el café pierda intensidad mucho más rápido.
Los principales enemigos del café
Aire
El oxígeno favorece la oxidación del café, haciendo que sus aromas y sabores se vayan debilitando con el tiempo.
Humedad
La humedad puede alterar las características del café y afectar la calidad de la preparación.
Luz
La exposición directa a la luz acelera el deterioro de algunos compuestos responsables del aroma.
Calor
Las temperaturas elevadas también pueden acelerar la pérdida de frescura.
¿Cómo mantener el café fresco por más tiempo?
La mejor forma es conservarlo en un empaque bien cerrado que lo proteja del aire, la humedad y la luz, evitando abrirlo hasta el momento de prepararlo.
En el caso de las porciones individuales, este tipo de protección ayuda a que cada taza conserve mejor las características originales del café.
El papel del sellado con nitrógeno
En Café Liebres, cada Dripper y Soaker está sellado con nitrógeno, una tecnología utilizada para ayudar a preservar la frescura del café.
Al reducir la presencia de oxígeno dentro del empaque, se protege mejor el café durante su almacenamiento y transporte, ayudando a conservar por más tiempo su aroma y sabor hasta el momento de la preparación.
Cada taza cuenta
Un buen café no depende únicamente de su origen o del método de preparación. La forma en que se conserva también hace una gran diferencia.
Por eso, en Café Liebres cada sobre está diseñado para proteger la calidad del café desde el momento en que se empaca hasta que llega a tu taza.
Porque disfrutar un buen café comienza mucho antes del primer sorbo.